«PRODUCTO DEFECTUOSO», un cuento de ciencia ficción

Cuando los deseos se hacen realidad no siempre lo hacen como desearíamos.

Un sabio ingeniero, reprimido de sentidos, aislado, dedicado por completo al trabajo, sin amigos, sin redes sociales de contactos personales y, además, con un físico nada atractivo, incluso desagradable, ese era Rufus. Aquel día, sin embargo, decidió que precisaba cambiar su vida y puso sus conocimientos al servicio de un propósito particular.

Diseñó una fémina a su gusto y con la ayuda de una impresora 3D gran formato, de última generación, capaz de reproducir lo impensable, pasó tres días contemplando como el ingenio edificaba la ansiada recreación.

Al finalizar la tarea, se encontró ante una mujer atractiva, de formas proporcionadas, con unas facciones harmoniosas y movimientos delicados, tal como la había soñado infinidad de noches. La había ataviado con un vestido carmesí, ceñido en extremo para esculpir su cuerpo, zapatos de tacón de charol negro, como se la figuraba en sus representaciones oníricas, y los cabellos oscuros y brillantes se deslizaban hasta media espalda. Siempre le habían gustado las cabelleras largas y onduladas. Le pareció un conjunto casi perfecto. Y lo más importante, era suyo.

Durante un rato la cogió de la mano, pero el ingeniero se dio cuenta de que la maravillosa mujer no hablaba, ni tan siquiera movía los labios, tampoco no articuló ningún sonido. Él insistió en formular preguntas sencillas a la deseada compañía; inútil esfuerzo porque no obtuvo respuesta alguna. Permaneció confuso sin sacar la vista de su creación.

¿Podía significar aquello que tampoco podía pensar?

Por si no fuera suficiente, la belleza, sin cambiar el rostro distendido, se levantó del asiento y se dirigió hacia la puerta. Rufus la detuvo, pero ella insistió, su gesto señalaba claramente la salida y el deseo de marcharse. Al tenerla sujeta entre sus brazos, trató de besarla, pero ella lo rechazó, esta vez con una expresión de repugnancia imposible de ignorar.

Desmoralizado por la reacción inesperada del objeto deseado, trató de hacerle entender que era su creador y que le pertenecía, que él la había formado desde su pensamiento más íntimo y no se podía ir. En resumen, que era de su propiedad. Ella se alborotó, lo abofeteó y, con una fuerza y una violencia inesperadas, echó a correr hacia la puerta. Él, decepcionado del resultado y enfurecido por la reacción de la bella, cogió una silla, la alzó sobre su cabeza y la descargó contra la obra rebelde, una y otra vez, hasta dejarla sin sentido.

Sumido en una mezcla de sentimientos, desde la incompetencia al dolor, se la echó al hombro y se encaminó a la sala de pruebas, donde recordó que disponían de un bidón de ácido para deshacerse de experimentos rechazados. Al llegar, introdujo el cuerpo de su prueba en el líquido elemento, empujándolo hacia el fondo hasta que lo hizo desaparecer de su visión, consumido por el poder destructor de la solución. 

Al volver a su lugar de trabajo, con el pensamiento absorbido por el fracaso de aquel ensayo, se detuvo para observar que, en el suelo de la estancia había un zapato de charol que, con toda seguridad, se había desprendido del sujeto al conducirla a la mezcla desintegradora. La recogió y la depositó en una estantería. Después preparó un cartel identificador con la inscripción: “Primer intento rechazado”, y la fecha del ensayo.

Fin

Un cuento de Àngels Blasco que podéis escuchar en formato vídeo/audiolibro en youtube: AQUÍ

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About the author

Àngels Blasco (o Àngels Blasco Ros). No puedo vivir sin escribir, me gusta la fotografía, las que aparecen en diversas partes del bloc y en las portadas de los relatos son de mi portafolio. Disfruto observando mi entorno, tanto personas, como elementos que componen la escena vital. Salir a la calle, viajar, hablar con gente distinta, conocer otras culturas, tratar de entender el mundo que me rodea, todo es una fuente de inspiración. Aunque… confieso que no siempre lo consigo.